lunes, 6 de junio de 2011
Martes 7 de junio, Alejandría en Fedro (Carlos Calvo 578). Edgardo Cozarinsky, invitado especial
Nos mudamos!! Vienen a leer Hernán Ronsino, Verónica Pérez Arango, Máximo Chehín, Clara Anich. Arrancamos a las 19:30hs!
martes, 10 de mayo de 2011
Bases para el Premio Alejandría de Cuento Breve
Premio Alejandría 2011 de Cuento Breve, con el apoyo de Fedro Libros
Artículo I - Condiciones de participación:
1° Pueden participar en el Premio Alejandría 2011 de Cuento Breve, con el apoyo de Fedro Libros, los escritores mayores de edad, según las leyes de cada país al respecto, con una obra en lengua española, original e inédita en cualquier formato o soporte (incluyendo tanto medios gráficos, virtuales, o de cualquier otra índole) que no haya sido presentada a otro premio, o esté pendiente de resolución y cuyo autor no tenga cedidos o prometidos a terceros los derechos de edición y/o reproducción de la misma en cualquier forma.
2° Se presentará un cuento de temática libre con un mínimo de 3 páginas y un máximo de 8 en hoja tamaño A4, firmado con seudónimo, en letra Times New Roman 12 o similar, a espacio y medio, por una sola cara del papel. El nombre del concursante no se conocerá hasta que el jurado determine el cuento ganador. En las diferentes etapas de selección los concursantes serán identificados por su seudónimo a fin de asegurar el anonimato.
3° Se utilizará el sistema de plicas, por lo tanto se adjuntarán, dentro del sobre que incluya el material, en otro sobre cerrado y en cuyo frente deberá consignarse seudónimo y título de la obra; y en el interior, los datos personales del autor: nombre y apellido, número de documento, domicilio, teléfono, correo electrónico y breve CV.
4° Los textos deberán dirigirse a la siguiente dirección, de lunes a sábados de 12 a 21 hs: Carlos Calvo 578, CABA (CP 1102). Las obras podrán recibirse a partir del lunes 2 de mayo de 2011, hasta el viernes 12 agosto de 2011 inclusive. Solamente se aceptarán con posterioridad los trabajos que posean en el matasellos de correos la fecha anterior a la fecha de cierre del concurso.
5°La participación en el Premio implica la aceptación sin reservas del presente reglamento en toda su integridad. El premio se rige por la legislación del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, ciudad en el que el coordinador del concurso, el Grupo Literario Alejandría tiene su sede.
6° La atribución del Premio será nula en caso de incumplimiento de las condiciones estipuladas.
7° La información sobre el desarrollo del Premio, como así también sus resultados, ganadores y fechas de entrega de premios, se podrá seguir en el blog del Grupo: www.elgrupoalejandria.blogspot.com y en la web de Fedro Libros: www.fedrolibros.com.ar
Artículo I - Condiciones de participación:
1° Pueden participar en el Premio Alejandría 2011 de Cuento Breve, con el apoyo de Fedro Libros, los escritores mayores de edad, según las leyes de cada país al respecto, con una obra en lengua española, original e inédita en cualquier formato o soporte (incluyendo tanto medios gráficos, virtuales, o de cualquier otra índole) que no haya sido presentada a otro premio, o esté pendiente de resolución y cuyo autor no tenga cedidos o prometidos a terceros los derechos de edición y/o reproducción de la misma en cualquier forma.
2° Se presentará un cuento de temática libre con un mínimo de 3 páginas y un máximo de 8 en hoja tamaño A4, firmado con seudónimo, en letra Times New Roman 12 o similar, a espacio y medio, por una sola cara del papel. El nombre del concursante no se conocerá hasta que el jurado determine el cuento ganador. En las diferentes etapas de selección los concursantes serán identificados por su seudónimo a fin de asegurar el anonimato.
3° Se utilizará el sistema de plicas, por lo tanto se adjuntarán, dentro del sobre que incluya el material, en otro sobre cerrado y en cuyo frente deberá consignarse seudónimo y título de la obra; y en el interior, los datos personales del autor: nombre y apellido, número de documento, domicilio, teléfono, correo electrónico y breve CV.
4° Los textos deberán dirigirse a la siguiente dirección, de lunes a sábados de 12 a 21 hs: Carlos Calvo 578, CABA (CP 1102). Las obras podrán recibirse a partir del lunes 2 de mayo de 2011, hasta el viernes 12 agosto de 2011 inclusive. Solamente se aceptarán con posterioridad los trabajos que posean en el matasellos de correos la fecha anterior a la fecha de cierre del concurso.
5°La participación en el Premio implica la aceptación sin reservas del presente reglamento en toda su integridad. El premio se rige por la legislación del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, ciudad en el que el coordinador del concurso, el Grupo Literario Alejandría tiene su sede.
6° La atribución del Premio será nula en caso de incumplimiento de las condiciones estipuladas.
7° La información sobre el desarrollo del Premio, como así también sus resultados, ganadores y fechas de entrega de premios, se podrá seguir en el blog del Grupo: www.elgrupoalejandria.blogspot.com y en la web de Fedro Libros: www.fedrolibros.com.ar
viernes, 31 de diciembre de 2010
Zelarayán
Me acabo de enterar. Sartre dijo: He escrito, he vivido, no hay nada que lamentar. Zelarayàn, admitiendo la verdad del enunciado, se hubiera reìdo de la "solemnidad" de la sentencia sabia.
Poeta hasta de los no-poetas, pudo cumplir tal vez una de las mayores aspiraciones que puede tener un escritor: influir. No sólo marcar como con una brasa, con un sello propio lo real, sino también marcar el tejido simbólico.
De los autores contemporáneos argentinos que leo y valoro, no conozco a ninguno que no admire su escritura. De Luis Gusmàn a Fabiàn Casas, de Funes a Hernàn Ronsino, de Tabarovski a Martìn Kohan.
En el texto que leí para la presentación de mi libro de cuentos, "Los refugios", en abril de este año, avisè que el libro estaba regido por una de sus máximas involuntarias, para mí, la mejor definición de poesía que escuché y que es como el encadenado en el que se apoya mi libro, dijo: La mayor tensión de lenguaje en un tiempo determinado.
Poeta hasta de los no-poetas, pudo cumplir tal vez una de las mayores aspiraciones que puede tener un escritor: influir. No sólo marcar como con una brasa, con un sello propio lo real, sino también marcar el tejido simbólico.
De los autores contemporáneos argentinos que leo y valoro, no conozco a ninguno que no admire su escritura. De Luis Gusmàn a Fabiàn Casas, de Funes a Hernàn Ronsino, de Tabarovski a Martìn Kohan.
En el texto que leí para la presentación de mi libro de cuentos, "Los refugios", en abril de este año, avisè que el libro estaba regido por una de sus máximas involuntarias, para mí, la mejor definición de poesía que escuché y que es como el encadenado en el que se apoya mi libro, dijo: La mayor tensión de lenguaje en un tiempo determinado.
martes, 7 de diciembre de 2010
Hoy último Alejandría del año!
Los espero en el bar Todo mundo, en Plaza Dorrego, San Telmo a las 20hs, voy a leer con mis compañeros de Alejandría, y vamos a brindar y a dar una buena noticia para el año que viene, el séptimo de Alejandría.
martes, 31 de agosto de 2010
Martes 7 de septiembre Alejandría
Vienen a leer Laura Galarza, de nosotros lee Yair, Yair Magrino, Juanjo Burzi, adelantando algo de su próximo libro, y como invitado especial Jorge Consiglio, autor de un libro de cuentos, que es de los que más me impresionaron en el último tiempo, El otro lado.
Los espero!
Los espero!
martes, 4 de mayo de 2010
Texto presentación de Los refugios
Los refugios (presentación de la colección “Sólo cuentos” de la Edulp)
Me gusta pensar que soy el primer lector de lo que escribo. Ese primer lector que creo ser es el que ha sugerido Los refugios como título para este libro. Yo comparto la idea de que el título de un libro, entre otras cosas posibles, es una marca de lectura que propone el autor. Este título, Los refugios, surgió hacia el final del proceso de escritura de estos cuentos, como un producto anticipado quizá, de una lectura que iba reuniendo, agrupando algunos relatos y desechando otros. Fue el título del libro el que imaginó su unidad e hizo que algunos cuentos ya escritos quedaran afuera, y que otros, más recientes, llegaran a incluirse. El cuento más viejo de este libro tiene siete años, el cuento más nuevo, tres meses.
Mi manera de escribir me hace privilegiar la escritura y no la trama. Nunca pienso en argumentos. Creo que lo que escribo son impresiones, imágenes, situaciones que al generarse ya traen una forma y sobre todo un narrador. Es ese narrador quien después va desplegando lo que sabe, va contando lo que sabe o imagina, lo que ve y siente, lo que percibe, hasta que simplemente no sabe más, y entonces deja de contar.
En ninguno de mis cuentos yo pude saber o tener escrito el final desde el comienzo (sé que la mayoría de los cuentistas, por el contrario, sí lo saben (Borges, por ejemplo, sugería eso: saber el comienzo y el final, e ir hilvanando después el nudo, el conflicto). Por eso supongo que mi manera de escribir cuentos, quizá incluso mi manera de escribir en general, se asemeja más al modelo de la poesía, entendiendo a la escritura poética como la definió Zelarayán hace algunas décadas: “La mayor tensión de lenguaje en un tiempo determinado”. Yo trato de escribir esa tensión, escribo una tensión que, por supuesto, no domino ni tampoco sé impedir o generar; y los cuentos concluyen, si es que el efecto se ha logrado, haciendo cesar la escritura, cuando también se apaga aquella tensión. Creo que por eso sólo escribo comienzos. Largos comienzos, a veces. Comienzos que voy agotando frase tras frase, oración tras oración. Como aquellas impresiones que uno debe contar una y otra vez para poder gastar la emoción, yo necesito escribir el tiempo necesario, las páginas necesarias, para digerir una primera frase (o sólo un nombre, un título) que se me ocurre incandescente.
No puedo decir que escriba sobre o acerca de nada en particular. Quisiera pensar en cambio, que sí hay un mismo tono, un clima recurrente que hasta ahora, sólo para mí, suelo caracterizar de realismo gótico. Lo que escribo tiene elementos realistas, políticos, pero tiene también elementos góticos.
A partir del surgimiento del título hubo dos aforismos que, como si fuesen escoltas, se pusieron de pie, respondiendo a quién sabe qué clase de llamado. Uno es de Pascal, y dice: “el Yo es aborrecible”. El otro es de Sartre, de su obra más conocida, y dice “El infierno son los demás”. Al encuentro, al cruce de Los refugios, salieron entonces estas dos frases, tan lúcidas como recargadas de énfasis. Mi aproximación es casi una obviedad: quizá entre lo aborrecible del Yo y lo infernal de los otros, exista un lugar para guarecerse, para permanecer y salvar la intemperie. Si es así, lo cierto es que estos personajes y narradores saben encontrar sus refugios en las cosas más diversas: en la lluvia, en el recuerdo, en un crimen, en una mujer, en un auto, en un hotel, en un sueño, en el cine, etc..
Por último, también recordé, una vez fijado el título, cuando siendo muy chico, mi padre me llevaba a entrenar al Parque de Lomas (yo jugaba al fútbol entonces). Recuerdo que íbamos después del mediodía por un camino rancio del sur, y que pasábamos frente a un hotel, un chalet de dos plantas, grande, pretencioso y anticuado, y siempre con las persianas bajas. Sólo tiempo después comprendí que era un hotel alojamiento. El lugar se llamaba así: Mi refugio. También por eso, creo, por ser mi padre, un tan genuino como fallido refugio para mí, este libro se lo dediqué a su memoria. A la memoria de mi padre.
Me gusta pensar que soy el primer lector de lo que escribo. Ese primer lector que creo ser es el que ha sugerido Los refugios como título para este libro. Yo comparto la idea de que el título de un libro, entre otras cosas posibles, es una marca de lectura que propone el autor. Este título, Los refugios, surgió hacia el final del proceso de escritura de estos cuentos, como un producto anticipado quizá, de una lectura que iba reuniendo, agrupando algunos relatos y desechando otros. Fue el título del libro el que imaginó su unidad e hizo que algunos cuentos ya escritos quedaran afuera, y que otros, más recientes, llegaran a incluirse. El cuento más viejo de este libro tiene siete años, el cuento más nuevo, tres meses.
Mi manera de escribir me hace privilegiar la escritura y no la trama. Nunca pienso en argumentos. Creo que lo que escribo son impresiones, imágenes, situaciones que al generarse ya traen una forma y sobre todo un narrador. Es ese narrador quien después va desplegando lo que sabe, va contando lo que sabe o imagina, lo que ve y siente, lo que percibe, hasta que simplemente no sabe más, y entonces deja de contar.
En ninguno de mis cuentos yo pude saber o tener escrito el final desde el comienzo (sé que la mayoría de los cuentistas, por el contrario, sí lo saben (Borges, por ejemplo, sugería eso: saber el comienzo y el final, e ir hilvanando después el nudo, el conflicto). Por eso supongo que mi manera de escribir cuentos, quizá incluso mi manera de escribir en general, se asemeja más al modelo de la poesía, entendiendo a la escritura poética como la definió Zelarayán hace algunas décadas: “La mayor tensión de lenguaje en un tiempo determinado”. Yo trato de escribir esa tensión, escribo una tensión que, por supuesto, no domino ni tampoco sé impedir o generar; y los cuentos concluyen, si es que el efecto se ha logrado, haciendo cesar la escritura, cuando también se apaga aquella tensión. Creo que por eso sólo escribo comienzos. Largos comienzos, a veces. Comienzos que voy agotando frase tras frase, oración tras oración. Como aquellas impresiones que uno debe contar una y otra vez para poder gastar la emoción, yo necesito escribir el tiempo necesario, las páginas necesarias, para digerir una primera frase (o sólo un nombre, un título) que se me ocurre incandescente.
No puedo decir que escriba sobre o acerca de nada en particular. Quisiera pensar en cambio, que sí hay un mismo tono, un clima recurrente que hasta ahora, sólo para mí, suelo caracterizar de realismo gótico. Lo que escribo tiene elementos realistas, políticos, pero tiene también elementos góticos.
A partir del surgimiento del título hubo dos aforismos que, como si fuesen escoltas, se pusieron de pie, respondiendo a quién sabe qué clase de llamado. Uno es de Pascal, y dice: “el Yo es aborrecible”. El otro es de Sartre, de su obra más conocida, y dice “El infierno son los demás”. Al encuentro, al cruce de Los refugios, salieron entonces estas dos frases, tan lúcidas como recargadas de énfasis. Mi aproximación es casi una obviedad: quizá entre lo aborrecible del Yo y lo infernal de los otros, exista un lugar para guarecerse, para permanecer y salvar la intemperie. Si es así, lo cierto es que estos personajes y narradores saben encontrar sus refugios en las cosas más diversas: en la lluvia, en el recuerdo, en un crimen, en una mujer, en un auto, en un hotel, en un sueño, en el cine, etc..
Por último, también recordé, una vez fijado el título, cuando siendo muy chico, mi padre me llevaba a entrenar al Parque de Lomas (yo jugaba al fútbol entonces). Recuerdo que íbamos después del mediodía por un camino rancio del sur, y que pasábamos frente a un hotel, un chalet de dos plantas, grande, pretencioso y anticuado, y siempre con las persianas bajas. Sólo tiempo después comprendí que era un hotel alojamiento. El lugar se llamaba así: Mi refugio. También por eso, creo, por ser mi padre, un tan genuino como fallido refugio para mí, este libro se lo dediqué a su memoria. A la memoria de mi padre.
martes, 13 de abril de 2010
Presentación de "Los refugios"
Mañana en la librería Eterna cadencia (Honduras 5574) presento mi libro de cuentos "Los refugios". Me van a acompañar dos amigos: Gustavo Ferreyra y Juanjo Burzi. Habrá música con los chicos de Oliver, copas de vino y varios "refugios".
Los espero.
Los espero.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
